¿Y si en el futuro el tratamiento contra el cáncer se comiera con el yogur?

Redacción, 17-08-2026.- El investigador Nicola D’Amelio, de la Universidad de Picardie Jules Verne (Francia), ha pasado parte del verano en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) desarrollando una idea que, en el futuro, podría hacer realidad una escena hoy de ciencia ficción: una terapia contra el cáncer que se come… como un yogur.

Se trata de una estrategia innovadora para impedir la aparición de resistencias al tratamiento; es decir, combate uno de los principales problemas de la oncología actual: que una terapia que estaba funcionando bien, de repente deje ser efectiva y el cáncer avanza.

D’Amelio desarrolla su estrategia junto con Jorge Martínez Torrecuadrada, jefe de la Unidad de Producción de Proteínas del CNIO, gracias al programa Investigadores Visitantes Fundación Occident.

La clave: ‘péptidos interferentes’ que cortan la comunicación celular

La idea se basa en pequeñas proteínas llamadas péptidos interferentes, creadas a medida en el laboratorio para interrumpir señales químicas indispensables para la célula de cáncer.

Las células tumorales dependen de una cadena de transmisión física para crecer: la proteína A debe encajar perfectamente con la B para pasarle la orden de multiplicarse. Los péptidos interferentes funcionan como una pieza de rompecabezas impostora. Se unen a la proteína A y bloquean físicamente el lugar donde debería encajar la B. Al interrumpir este contacto, la cadena de mensajes se rompe y el tumor detiene su crecimiento.

Muchos cánceres mutan para esquivar los medicamentos; eso implica que sus proteínas cambian. Aquí entra en juego la idea de D’Amelio: si para rechazar al péptido interferente el cáncer cambia la forma de sus proteínas, también deja de poder conectarse con sus propias proteínas, y la cadena de mensajes se interrumpe.

“Por eso estos péptidos son una herramienta prometedora”, explica D’Amelio.



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