Un nuevo medicamento utiliza el combustible favorito del cáncer para destruirlo desde dentro

Redacción, 07-08-2026.- Mientras la mayoría de las células del organismo obtienen energía de forma equilibrada a partir de distintos nutrientes, muchas células tumorales consumen glucosa de manera desproporcionada para sostener su crecimiento acelerado.

Tal y como recoge La Razón, esa dependencia es tan característica que los médicos la aprovechan desde hace décadas para localizar tumores mediante la tomografía por emisión de positrones (PET), en la que una molécula de glucosa marcada radiactivamente revela las zonas del organismo que más azúcar están consumiendo.

Precisamente por ello, numerosos tratamientos experimentales han intentado durante años cortar ese suministro energético.

La lógica parecía evidente: si el tumor depende del azúcar, privarlo de ella debería frenar su crecimiento. Pero un nuevo estudio de la Universidad de Texas en Austin, publicado en Nature Chemical Biology y liderado por Ken Hsu, propone una estrategia completamente distinta. En lugar de dejar al cáncer sin azúcar, lo engaña para que consuma todavía más. Y justo cuando las células tumorales aceleran ese metabolismo, el fármaco bloquea su segunda fuente de energía: las grasas.



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