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Un estudio liderado por la FJD descarta que la vitamina D atenúe el daño de miocardio tras un infarto
Redacción, 25-04-2026.- En los últimos años, la vitamina D ha experimentado un notable aumento en su prescripción, impulsada por estudios observacionales que apuntaban a posibles beneficios cardiovasculares más allá de su papel en la salud ósea.
Sin embargo, un ensayo clínico multicéntrico liderado por el Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, en el marco de su Instituto de Investigación Sanitaria (IIS-FJD), cuestiona ahora esta utilidad en el contexto del infarto agudo de miocardio.
El estudio VITDAMI, que acaba de publicarse en la revista Scientific Reports, concluye que la administración de calcifediol -utilizado para elevar rápidamente los niveles de vitamina D- no logra prevenir el remodelado adverso del ventrículo izquierdo ni mejora la recuperación estructural del corazón tras un infarto.
El remodelado cardíaco, caracterizado por la dilatación de las cavidades y la pérdida de la función de bombeo, es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar insuficiencia cardíaca.
«Nuestra hipótesis planteaba que el posible efecto beneficioso de la vitamina D sería más evidente si se administraba de forma precoz tras un infarto anterior, en pleno proceso de evolución del daño miocárdico», explica el Dr. José Tuñón, jefe del Servicio de Cardiología de la Fundación Jiménez Díaz y catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, además de miembro del Laboratorio de Investigación Vascular del IIS-FJD y el Centro de Investigación Biomédica en Red Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV) y autor principal del estudio.
Para comprobarlo, los investigadores realizaron un seguimiento durante un año a 93 pacientes en cinco hospitales españoles: el Hospital Universitario La Princesa, con el Dr. Fernando Alfonso; el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, de la mano del Dr. Franciso Ortuño; el Hospital Clínico Universitario de Salamanca, a través del Dr. Pedro Luis Sánchez; y el Hospital Universitario Puerta de Hierro, con el Dr. Juan Manuel Escudier; además de la Fundación Jiménez Díaz. El ensayo, aleatorio, doble ciego y controlado con placebo, utilizó la resonancia magnética cardíaca como principal herramienta de evaluación por su alta precisión.


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