Un estudio computacional ofrece una vía para mejorar el tratamiento de uno de los tipos de cáncer de mama más agresivos

Redacción, 01-09-2025.- Un nuevo trabajo en el que han participado científicos del Instituto de Estructura de la Materia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IEM-CSIC) ofrece un marco teórico que podría ayudar a mejorar el tratamiento y el riesgo de recaída de las pacientes con cáncer de mama HER2+, uno de los más agresivos.

Los resultados, basados en simulaciones computacionales de dinámica molecular, desentrañan cómo funciona una de las estrategias más prometedoras contra este tipo de cáncer. Esta se basa en el uso de anticuerpos conjugados a fármacos (ACD por sus siglas en inglés), que son capaces de dirigir los medicamentos de la quimioterapia directamente a las células tumorales.

Tal y como recoge el CSIC, los ADC son terapias oncológicas que combinan la precisión de los anticuerpos con la potencia de fármacos capaces de destruir una célula. En esencia, un ADC es un anticuerpo monoclonal unido a un medicamento de quimioterapia. El anticuerpo actúa como un buscador que se une a una proteína específica en las células cancerosas, permitiendo que el fármaco llegue directamente a ellas para destruirlas.

Esta nueva investigación, publicada en la revista Scientific Reports, se centra en un proceso que hace que los ADC transporten el fármaco, no solo a la célula diana directamente, sino también a las células tumorales vecinas, aumentando con ello la eficacia del tratamiento.

“Los mecanismos detrás de este proceso, llamado efecto bystander o efecto espectador, no se conocen del todo”, indica Juan F. Vega, investigador del CSIC en el IEM y uno de los autores de este trabajo.



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