SEPAR y los pacientes respiratorios, a favor de los inhaladores de polvo seco y niebla fina

Redacción.- La evidencia que confirma el cambio climático es un proceso de preocupación severa. La acción del hombre ha llevado a un incremento masivo de los gases de efecto invernadero. Tanto es así que, en menos de 100 años, las concentraciones atmosféricas de CO2 han pasado de aproximadamente 280 ppm a más de 400 ppm.

Tal y como recoge SEPAR, todo ello repercute en la salud, siendo el cambio climático uno de los principales retos sanitarios del siglo XXI. No en vano, la mortalidad asociada al cambio climático se estima, como mínimo, en 250.000 personas anuales. Paradójicamente, uno de los sectores que más contaminación genera es el de la salud.

De hecho, en los últimos años, se ha resaltado el elevado potencial de calentamiento global que tienen los servicios sanitarios nacionales. Se estima que el Sistema Nacional de Salud (SNS) de España es responsable del 4,5 % de los gases de efecto invernadero anuales de nuestro país, lo que equivale aproximadamente a 17 MtCO2.

Dentro de esta huella de carbono, ha llamado la atención la derivada de los inhaladores, que son responsables de una cantidad no despreciable de los gases de efecto invernadero generados por el SNS. Los inhaladores presurizados (PDMI, por sus siglas en inglés) poseen propelentes hidrofluorocarbonos (HFC) que son entre 1.400 y 3.900 veces más potentes que el CO2 en su impacto como gases de efecto invernadero.

En nuestro país, alrededor del 52% de los inhaladores utilizados son pMDI, con una media anual de más de 15 millones de unidades vendidas al año, lo que se traduce en aproximadamente en la emisión de 400.000 toneladas de CO2 anuales.



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