Neumólogos advierten de que el humo de los incendios puede afectar a la respiración incluso a kilómetros del fuego

Redacción, 03-07-2026.- Con la llegada del verano y el incremento del riesgo de incendios forestales, desde el Hospital HM Santísima Trinidad se recuerda la importancia de adoptar medidas de prevención frente a la exposición al humo, ya que su impacto sobre la salud no se limita al entorno inmediato del fuego.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que el humo de los incendios forestales contiene contaminantes peligrosos, entre ellos partículas finas PM2.5, consideradas como una de las principales amenazas para la salud pública en este tipo de episodios.

El neumólogo del Hospital HM Santísima Trinidad, el Dr. Francisco Roig, explica que “uno de los errores más frecuentes es pensar que, si el incendio no está cerca, el humo no supone un riesgo. Sin embargo, las partículas finas pueden desplazarse muchos kilómetros y empeorar la calidad del aire también en zonas alejadas, con consecuencias para la salud respiratoria”.

Tal y como recoge HM HOSPITALES, el especialista subraya además que el humo de los incendios forestales no es comparable a la contaminación urbana habitual, ya que se trata de una mezcla compleja de partículas finas, gases irritantes y otros compuestos tóxicos con un importante efecto inflamatorio sobre las vías respiratorias.

Entre los componentes más preocupantes del humo se encuentran las partículas finas PM2.5, capaces de penetrar profundamente en los pulmones y alcanzar el torrente sanguíneo, así como otros contaminantes como monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles. Según la OMS, este tipo de exposición puede tener repercusión tanto respiratoria como cardiovascular, especialmente cuando se mantiene durante varias horas o días.

La inhalación de humo puede provocar irritación de ojos, nariz y garganta, tos, sensación de opresión torácica, sibilancias o dificultad para respirar. Pero sus efectos no se limitan a una molestia pasajera: el humo de los incendios puede agravar enfermedades respiratorias, desencadenar crisis asmáticas, reducir la función pulmonar y aumentar también el riesgo de complicaciones cardiovasculares.

En este sentido, el Dr. Francisco Roig insiste en que “no debe banalizarse la exposición, especialmente cuando el empeoramiento respiratorio aparece de forma progresiva y el paciente no relaciona sus síntomas con la calidad del aire”.



Publicidad

¿SABÍAS QUE…?

Protagonistas

Publicidad