Montse Domènech: “Los niños que tienen miedo al castigo mienten más”

Redacción.- “Uno de los principales problemas que tienen los padres es aplicar normas y que se cumplan. En muchos casos los niños se han convertido en dueños de la situación y no las aceptan. Hay un exceso de sobreprotección y unos modelos sociales que dificultan la educación”, subraya Montse Domènech en una entrevista concedida a La Vanguardia.

Ante esta realidad, la pedagoga y psicóloga infantil ha escrito el libro “Edúcame bien. 100 respuestas para madres y padres preocupados”.

Montse Domènech cree que la tranquilidad y el refuerzo positivo son muy importantes para que los niños sean obedientes

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A continuación pueden leer la entrevista íntegra, publicada en “Vivirmejor” de La Vanguardia.

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– ¿De qué manera se debe fomentar una buena comunicación entre padres e hijos?

A través de la afectividad, pero también a través de unos modelos claros y firmes. La firmeza y la exigencia demuestran que los padres confían en las posibilidades del hijo y con ésta refuerzan la comunicación. Unas pautas dadas con simpatía y con altas expectativas favorecen que los hijos refuercen la comunicación con sus padres.

– ¿Cómo evitar que los niños nos digan mentiras?

Creando un acercamiento y clima de confianza, sin amenazas ni reprimendas. Los niños que tienen miedo al castigo mienten más y no asumen su equivocación. Hay que compartir las equivocaciones y ayudarles a corregirlas. La culpa no ayuda a rectificar, solo consigue dar excusas. Hay que premiar la verdad y el coraje de dar la cara, por encima de la regañina por algo mal hecho. Tienen que vivir la evidencia que la mentira siempre se descubre y que la verdad produce tranquilidad.

– ¿Es importante que nuestros hijos se frustren? ¿Se debe aprender a aceptar la frustración?

Es conveniente que los hijos consigan las cosas con esfuerzo y aun así, no siempre se consiguen. El aceptar la frustración les hace más fuertes y más resistentes a las situaciones problemáticas, genera más estrategias para superarlas. Por otro lado es un aprendizaje que les va a servir en diferentes situaciones de la vida.

– ¿Cómo enseñar a nuestro hijo a ser respetuoso?

Todos los valores educativos se enseñan a través de modelos que debemos inculcar y repetir hasta llegar a consolidarlos. Hay que exigir esta actitud de respeto y usar el refuerzo positivo para que el niño se sienta satisfecho de su conducta.

– ¿Se puede mejorar su autoestima?

Si los padres son capaces de destacar, en una proporción más alta, las cualidades del hijo, por encima de los ‘defectos’, este va a tener una buena autoestima. Muchos niños manifiestan que los padres solo destacan las conductas negativas, sin hacer caso de las positivas. Hay que tener en cuenta esta apreciación y ser muy positivos con ellos.

– ¿Es importante enseñarle a ser generoso con los demás? ¿Qué estrategias utilizamos?

Cuando hablamos de generosidad nos referimos a transmitir el valor de tener en cuenta a los demás y hacer algo por ellos. Esta actitud refuerza el valor de la empatía y la solidaridad. Este modelo educativo se puede encontrar en nuestro entorno más cercano, en casa, en el colegio, pero también a través de cuentos, historias o noticias del mundo. De cualquier modo nos hace ser consciente de las responsabilidades sociales y sensibilizarnos con lo que ocurre a otras personas.

– ¿Cómo conseguir que nuestro hijo sea responsable?

Haciéndole sentir importante con sus habilidades y dando importancia a las actividades compartidas por todos los miembros de la familia. Las órdenes dadas con crispación o malhumor no motivan a mejorar la responsabilidad, porque no dan satisfacción por la labor bien hecha.

– ¿Se puede enseñar a ser disciplinado y obediente?

Si los padres se hacen respetar por sus buenas formas, modelos y pautas, los hijos no tendrán dificultades en obedecer porque entenderán que las órdenes y propuestas son para favorecer la buena marcha de la familia.

– ¿Podemos concienciarles de sus obligaciones? ¿Dónde está el secreto?

Con buen humor y tranquilidad se consigue dar un clima idóneo para la obediencia. La clave está en estar seguros de que lo que les pedimos es bueno para ellos y no necesitamos plantearlo con crispación.

– ¿Cómo erradicar los insultos y/o agresividad?

Antes hemos dicho que ante una conducta inadecuada, vamos a usar un sinónimo de castigo que es “quitar un privilegio”, es decir, forzamos a que se rectifique esta conducta para que, de inmediato cuando se ha corregido podamos usar el refuerzo positivo y felicitar por el cambio a mejor. Si no dejamos claro que la conducta inadecuada no puede producirse el hijo interpretará que no tiene importancia. Es muy importante atajar estas conductas de inmediato para que no se cronifiquen.

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