Más de 2,5 millones de personas en España padecen enfermedades inflamatorias inmunomediadas

Redacción.- Se ha sugerido que algunas enfermedades inflamatorias inmunomediadas (IMID) podrían beneficiarse de la retirada del gluten de la dieta, siendo una recomendación frecuente en determinados ámbitos médicos o paramédicos, según la Sociedad Española de Reumatología (SER).

 “Si bien es cierto que los trastornos relacionados con el gluten, especialmente la enfermedad celiaca (EC), se asocian con mayor frecuencia a enfermedades autoinmunes, especialmente con el hipotiroidismo autoinmune, la diabetes tipo 1, el síndrome de Sjögren, la púrpura trombocitopénica autoinmune o la psoriasis; y que existe una clara agregabilidad familiar en estos trastornos, no existe un cuerpo de evidencia suficiente para recomendar una dieta sin gluten en estos pacientes; salvo que se haya confirmado el padecimiento de una EC histológicamente probada”, según explica el Dr. Miguel Montoro, de la Unidad de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición del Hospital Universitario San Jorge (Huesca).

En el marco del III Curso Multidisciplinar en Reumatología, Dermatología y Enfermedad Inflamatoria Intestinal, organizado por la SER, con la colaboración de Pfizer, el Dr. Montoro advierte que “siguiendo esta línea argumental, no cabe pensar que los pacientes con IMID puedan prescindir de los tratamientos inmunosupresores prescritos para inducir y mantener la remisión de su enfermedad”.

A su juicio, “es cierto que el estilo de vida occidental, caracterizado por un elevado consumo de proteínas animales, grasas saturadas y azúcares, así como de alimentos procesados y ultraprocesados, por el tabaco, la falta de ejercicio al aire libre, el estrés y otros factores como el uso frecuente de antibióticos en la infancia o el abuso de antiinflamatorios no esteroideos, han contribuido a generar estados de disbiosis que al alterar la función de barrera de la mucosa intestinal crean un terreno propicio para la translocación de bacterias intestinales y/o el paso de antígenos y toxinas que al incorporarse a la circulación general generan síntomas que pueden afectar a diferentes territorios y sistemas, incluyendo la piel y las articulaciones”.

No obstante, puntualiza que esta hipótesis debe ser refrendada por estudios bien diseñados para establecer de una manera clara una relación causal.

“Entre tanto, aconsejar la retirada empírica del gluten de la dieta podría acarrear más perjuicio que beneficios, siendo más recomendable un retorno a la dieta y estilo de vida mediterráneos”, sostiene el Dr. Montoro.



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