LXXXII Jornada de la Fundación para la Investigación en Salud

Redacción.- Maximizar las posibilidades de acceso de los pacientes a los fármacos más apropiados para ellos; contribuir a la eficiencia económica y a la sostenibilidad del sistema sanitario, y recompensar adecuadamente la innovación con el fin de garantizar el futuro de la I+D biomédica, la generación de nuevo conocimiento científico y el desarrollo futuro de tratamientos cada vez más eficaces. Estos son los tres componentes principales que debe cumplir la financiación pública de medicamentos para beneficio del conjunto de la sociedad, tal como indicó recientemente Pedro Luis Sánchez, director del Departamento de Estudios de Farmaindustria, en el marco de la LXXXII Jornada de la Fundación para la Investigación en Salud (Fuinsa), centrada en la Financiación de medicamentos: criterios clínicos vs criterios económicos.

“La financiación de nuevos medicamentos constituye un reto regulatorio que tiene como fin principal asegurar el acceso de los pacientes a los medicamentos más adecuados para su dolencia garantizando que se cumplen criterios de eficiencia económica y sostenibilidad y, al mismo tiempo, reconociendo de forma adecuada el esfuerzo realizado en I+D”, concretó Sánchez.

Tal y como recoge Farmaindustria, a su juicio, junto a los criterios estrictamente clínicos (valor terapéutico del medicamento, gravedad de la patología, etcétera), resulta esencial que el regulador adopte “una perspectiva social amplia” que contemple además los resultados del medicamento en la calidad de vida de los pacientes, el impacto sobre los gastos individuales y sociales evitados, incluidas las mejoras en productividad laboral, y la contribución que supone para la economía en su conjunto.

Desde el punto de vista de la eficiencia, la incorporación de medicamentos innovadores genera un ahorro para la sociedad de entre dos y ocho veces su coste en el medio y largo plazo, tal como reflejan distintos estudios sobre esta cuestión.



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