Los virus, una alternativa a los antibióticos frente a las superbacterias

 alternativa a los antibióticosRedacción.- Cuando todavía seguimos inmersos en la pandemia por el coronavirus, algunos datos preocupantes nos anuncian cada vez con más claridad la proximidad de otra, quizás más silenciosa pero no menos amenazadora: la diseminación de “superbacterias” resistentes a todo el arsenal antibiótico del que se dispone hoy en día.

Tal y como recoge el CSIC, en realidad, la creciente aparición de cepas bacterianas resistentes a determinados antibióticos viene ocurriendo desde hace décadas, pero solo en los últimos años algunos patógenos bacterianos se están volviendo prácticamente pan-resistentes. Además, se ha observado que en este periodo pandémico el consumo de algunos antibióticos se ha disparado y, en paralelo, también lo ha hecho la tasa de bacterias resistentes.

Este sombrío panorama ha provocado una alerta por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a través de su plan de acción contra la resistencia a los antibióticos. En este sentido, hace unos días se celebró “el día europeo para el uso prudente de antibióticos”, que tiene continuación en España con otras campañas que inciden en el mismo mensaje: usar los antibióticos con racionalidad y evitando su abuso, el principal factor del incremento de las resistencias.

Mientras que otras causas de muerte en el mundo se están combatiendo con un cierto éxito, las que se producen por estas bacterias multirresistentes, y las que se prevén en los próximos años, se afrontan con creciente alarma y hasta pesimismo. Esto viene dado, fundamentalmente, porque las grandes empresas farmacéuticas han retirado, en los últimos años, gran parte de sus inversiones en nuevos fármacos antibacterianos. El resultado es que, no sin motivo, las autoridades sanitarias parecen haberse puesto de acuerdo en lanzar las alarmas con los amenazantes números de muertes previstas en las próximas décadas “si la situación sigue así y no hay otros tratamientos”. Pero en este análisis no se suele ir más allá sobre si realmente se vislumbran soluciones alternativas.

Y, sin embargo, hoy en día se puede afirmar claramente que hay tratamientos prometedores basados, por ejemplo, en el uso de los virus bacteriófagos, o abreviadamente fagos, lo que se conoce como “fagoterapia” o terapia fágica. Los fagos, descubiertos hace algo más de un siglo, son virus que infectan exclusivamente bacterias. Son las entidades biológicas más abundantes del planeta y, además, los predadores dominantes en la biosfera, encontrándose habitualmente y en gran número incluso junto a la propia microbiota que habita en nuestro cuerpo.

 



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