Los expertos alertan sobre el daño que produce el tabaco en las enfermedades reumáticas autoinmunes sistémicas

Redacción.- Las enfermedades reumáticas autoinmunes sistémicas (ERAS) son afecciones, de causa desconocida, en las que el sistema inmunitario agrede al propio organismo del paciente y puede afectar a órganos como los riñones, el corazón, los pulmones o el sistema nervioso, entre otros. El consumo de tabaco produce una progresión negativa y resultados adversos en los pacientes con ERAS.

Tal y como recoge la SER, “El tabaquismo aumenta el riesgo de padecer enfermedades reumáticas autoinmunes sistémicas como el lupus, que puede afectar a órganos vitales como el corazón, los pulmones o el riñón. Además, fumar se considera el principal factor ambiental que predispone a padecer artritis reumatoide (AR), multiplicando por cuatro el riesgo de padecerla”, explica la Dra. Mª Luz García Vivar, portavoz de la SER y jefe del Sección de Reumatología del Hospital Universitario de Basurto.

La reumatóloga insiste en que, además de a la artritis reumatoide y el lupus, “fumar también contribuye al desarrollo de otras enfermedades reumáticas inmunomediadas como la uveítis o el síndrome de Sjögren. patologías que pueden condicionar de forma notable la calidad de vida de las personas que las sufren”.

Con respecto al lupus, distintos estudios han demostrado un aumento en el riesgo de desarrollarlo en personas fumadoras. Un incremento que no se ha podido demostrar con exfumadores, por lo que estaría relacionado directamente con el consumo de tabaco.

El lupus puede afectar a órganos vitales como los pulmones, el riñón o el corazón, de manera que fumar incrementa el riesgo de complicaciones y desarrollo de comorbilidades (enfermedades asociadas) para estos pacientes. “Las personas con lupus son más susceptibles a padecer infecciones respiratorias y a ello habría que sumar que el consumo de tabaco aumenta el riesgo de contraer bronquitis o neumonía, de manera que fumar de forma activa o estar expuesto al humo de forma pasiva, también aumenta el riesgo de contraer enfermedades respiratorias, por lo que resulta doblemente nocivo para los pacientes con lupus”, ha ejemplificado la Dra. García Vivar.

Asimismo, existe evidencia científica sobre un aumento de mortalidad en los pacientes fumadores con artritis reumatoide en relación a los pacientes con AR no fumadores “y ésta se reduce de forma progresiva al dejar de fumar”, explica la especialista en Reumatología al tiempo que recuerda que “los pacientes con síndrome de Sjögren fumadores también tendrían mayor predisposición a desarrollar enfermedades pulmonares o cardiovasculares y agravar otros síntomas característicos de esta patología como es la sequedad, tanto bucal como ocular”.



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