Las TICs son necesarias en la botica para acercarse al paciente

tics-farmacia-boticaRedacción.- La farmacia del siglo XXI es —más aún a medida que avance el mismo— la farmacia del nuevo espacio sociosanitario, de la cronicidad, la profesionalización de su gestión… Nada de su presente y futuro puede entenderse fuera del contexto en el que se mueve—la era digital— y del uso de las nuevas tecnologías, subraya El Global en sus páginas.

Un uso que no es desconocido en la oficina de farmacia: ahí está la e-receta, notificación online de reacciones adversas, facturación electrónica… En definitiva, unas nuevas tecnologías que “hasta ahora han sido abrazadas para el uso interno de la propia farmacia”, como valoró Carlos González Bosch, presidente del Grupo Cofares, durante la inauguración de un encuentro organizado por su Instituto de Formación (IFC) la semana pasada en Santander.

Ahora ha llegado el momento de hacer uso de esas nuevas tecnologías de puertas afuera “y acercarse con ellas al paciente”, instó el presidente del grupo distribuidor, para beneficio de la formación e información de ambas partes.”Una nueva forma de hacer y gestionar la farmacia”, en opinión del director de este encuentro que organiza Cofares en cada inicio de curso farmacéutico, Julio Sánchez Fierro.
Formación, información y nuevas tecnologías no solo protagonizaban el lema del evento. Son las tres “palancas” que, según las definió Sánchez Fierro, mueven esa farmacia del siglo XXI. “Un paciente desinformado es un paciente perdido dentro del sistema sanitario, y la farmacia es un punto informativo clave”, apostilló en el acto inaugural el también vicepresidente del Consejo Asesor de Sanidad. Bien sea transmitida la información in situ, en la propia botica, o a través del universo 2.0, donde si bien “no todo vale”, recordó Asunción Redín durante la celebración de una mesa redonda en la jornada del día 3 que analizó cómo la farmacia debe ser la “vía de acceso” del paciente a la información sanitaria. “En el acercamiento al paciente vía TICs hay que mantener la profesionalidad y el rigor para que la comunicación aporte valor”. Por su parte, detalla El Global, los representantes de diversas asociaciones de pacientes participantes en dicha mesa instaron a que las boticas “orienten” y “receten” páginas web y contenidos digitales donde se encuentre información sanitaria veraz y fiable.
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Empoderamiento del paciente

El objetivo pasa porque las TICs faciliten el empoderamiento del paciente en el cuidado de su salud a la vez que se respeta el papel del farmacéutico como experto sanitario. También desde el Ministerio de Sanidad se atisban beneficios en la relación digital farmacéutico-paciente, y apuestan porque los mismos sean bidireccionales. Es decir, que no solo el paciente reciba información por esta vía, sino que también el propio farmacéutico pueda obtenerla del paciente. Por ejemplo, Agustín Rivero, director general de Cartera Básica de Servicios y Farmacia del Ministerio de Sanidad, consideró como una “idea interesante” que las farmacias ‘aprovechen’ la implantación de la historia clínica digital. Eso sí, al “historial farmacológico” de los pacientes, matizó sin alusión a un hipotético acceso al historial clínico.
Las nuevas tecnologías ayudan a mejorar el flujo de información pero también pueden provocar el efecto contrario: reducirla. Es la situación que surge ante la receta electrónica, como puso de ejemplo Francisco Zaragozá, catedrático de Farmacología y consejero de IFC, ya que el paciente crónico no debe acudir ya a la consulta a renovar sus tratamientos y se pierde el contacto con el médico. Nuevamente, la oficina de farmacia aparece como “solución”, donde el paciente encontrará esa información sobre sus tratamientos que antes recibía en la consulta.
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Universidad del siglo XXI

La farmacia del siglo XXI —esa que debe tener un “Importante papel” en la estrategia sociosanitaria, según Rivero— necesita de “una Universidad del siglo XXI”, como recalcó Alicia López, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud CEU Cardenal Herrera, en otra de las mesas organizadas en este encuentro de IFC en la que se debatió si los contenidos de la formación académica responden a esa necesaria evolución de la botica.
En este sentido, Rafael Lozano, presidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Farmacia, recordó que actualmente se está acometiendo un “proceso de reacreditación” de las 94 asignaturas distintas que se reparten en el conjunto de Grados de Farmacia. Lozano recordó que asignaturas relacionadas con la Atención Farmacéutica y Gestión, áreas de suma importancia presente y futura en estos establecimientos, figuran en los planes de estudio de 20 y 19 facultades (de un total de 22 centros). Por su parte, Zaragozá estimó que “hay que arbitrar mecanismos para dar entrada a los nuevos conocimientos y en este objetivo sería muy útil que los profesores realizaran una visita a pie de obra de la oficina de farmacia”. Mientras, el presidente de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac), Jesús C. Gómez, aludió a la necesaria formación de postgrado, la cual “debe dirigirse a adquirir competencias, actitudes y habilidades específicas en el entorno en el que se ejerce”.
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Decálogo del IFC

En el marco del Encuentro profesional organizado en Santander por el Instituto de Formación Cofares (IFC) en colaboración con la Universidad Internacional Menéndez Pelayo —en el que durante dos jornadas se ha analizado la importancia de las nuevas tecnologías para la mejor formación e información de la denominada farmacia “del siglo XXI”—, el IFC presentó una ‘Propuesta estratégica para la farmacia‘ que debe ser vista como una “hoja de ruta” que guíe el avance asistencial de la profesión y la actualización de conocimientos: “Todos los que tenemos responsabilidades relacionadas con la farmacia comunitaria tenemos el deber de aunar esfuerzos y construir esa farmacia profesional, asistencial, que la sociedad española demanda y necesita”, apunta Yolanda Tellaeche, presidenta de IFC. Los principales objetivos que plasma este documento para potenciar la farmacia comunitaria como “espacio socio sanitario integrador y de confianza”, a lo que contribuirá el propio IFC con acciones concretas, son:
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  • Alinear al máximo número de farmacias posibles bajo una identidad común de farmacia asistencial
  • Delimitar y alinear las funciones de los farmacéuticos en los distintos niveles asistenciales: hospitales, primaria y secundaria.
  • Adquisición de medicamentos a distribuidores y laboratorios legalmente establecidos.
  • Acercar la farmacia a las estructuras sanitarias de atención primaria: promover la instalación de un punto de información sanitaria FISA (farmacia de información sanitaria).
  • Desarrollar procedimientos colaborativos con otros profesionales de los servicios sociosanitarios: agentes sociales, enfermeros, médicos.
  • Intervención de los farmacéuticos en los planes de salud de las comunidades autónomas.
  • Implantar procedimientos, registros, etc., que permitan el seguimiento y control de cada intervención en servicios profesionales.
  • Conocer, a través de estudios y encuestas, qué demanda el paciente:inquietudes, necesidades, etc.
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¿SABÍAS QUE…?

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