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La terapia génica contra el cáncer y otras enfermedades
Redacción, 08-04-2023.- Un equipo internacional liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Centre national de la recherche scientifique (CNRS) ha identificado el mecanismo que permite a un grupo de transposones, también llamados genes saltarines, insertarse en regiones seguras del genoma, un proceso que facilita la adaptación a nuevas condiciones externas sin provocar mutaciones genéticas nocivas.
Los resultados, que aparecen publicados en la revista Nature Communications, abren el camino para mejorar las terapias génicas contra el cáncer, además de las de otras enfermedades como la hemofilia y la ceguera congénita.
Tal y como recoge CSIC, los transposones o genes saltarines son secuencias de ADN que sólo llevan información genética para poder moverse dentro de los genomas de los seres vivos, un proceso que puede derivar en que aparezcan mutaciones y cambios en la cantidad de ADN del genoma.
“El desplazamiento de los transposones dentro del genoma permite a los seres vivos desarrollar nuevas funciones celulares y, por tanto, adaptarse a distintos entornos, pero puede suponer una amenaza cuando este proceso genera mutaciones genéticas nocivas”, explica Sonia Huecas, investigadora del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB-CSIC)
En este trabajo, los investigadores proporcionan detalles a nivel atómico de la interacción entre una proteína, la cual cataliza las inserciones del transposón más abundante en Saccharomyces cerevisiae, la levadura del pan (un organismo modelo), y un complejo enzimático que se une al ADN para sintetizar ARN: la ARN polimerasa III.



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