Fernando Santiago

Fernando SantiagoNo cabe duda de que la COVID-19 ha supuesto un auténtico espaldarazo a la digitalización del tejido productivo español. El teletrabajo, entre otras medidas, ha actuado como catalizador de una digitalización que llevaba años gestándose. Es el caso de los colectivos profesionales colegiados que se han adaptado y han evolucionado en función de las nuevas necesidades, a través de la innovación y de la puesta en marcha de nuevos acuerdos y herramientas.

Ante la irrupción de la pandemia, los colegios profesionales desempeñan una especial labor en determinados ámbitos de actuación. Uno de ellos es, sin duda, su papel como canal de participación ciudadana, aunando las iniciativas, demandas y reclamaciones de sus colectivos. Asimismo, actúan como un referente en la función deontológica, como orientadores en la ética profesional y aglutinadores de las buenas prácticas corporativas. Y, por último, se posicionan como solucionadores de problemas a través de un criterio técnico profesionalizado, disminuyendo el impacto que la crisis puede tener en el ámbito económico y social.

Para el vicepresidente de Unión Profesional, José Antonio Galdón, “las profesiones en su conjunto debemos no solo liderar, sino impulsar la transformación digital de las empresas, las administraciones y la sociedad, y hemos de servir, además, de instrumento vertebrador para democratizar la tecnología”.

Las profesiones colegiadas ya contaban con herramientas y con un largo recorrido digital. Pero “las nuevas necesidades han sido realmente el detonante para acelerar todo este proceso”, explica Galdón, que añade que “cuando todo evoluciona tan rápido y además se viven unas circunstancias tan excepcionales, es necesario responder de forma proporcional”.

En este contexto tan cambiante, las corporaciones colegiales han puesto en marcha o han ampliado los servicios de formación onlinee-learning y de videoconferencias. “Hemos mejorado las plataformas virtuales de comunicación con los colegiados y se han incluido nuevas herramientas de trabajo”, señala Galdón. Pero, además, se ha hecho especial hincapié en la búsqueda de nuevas oportunidades, en el reciclaje y/o reorientación profesional, en el asesoramiento y la formación y en el impulso a través de ayudas directas, entre otras acciones.

Los colectivos profesionales han tenido una elevada penetración del teletrabajo, ya que, en general, requieren en cierta forma de una menor presencialidad en sus actuaciones profesionales o ésta puede ser sustituida mediante los medios digitales.

Por el contrario, Galdón recuerda que “hay profesiones como las sanitarias, entre otras, que además están en primera línea y no siempre tienen esa posibilidad real de teletrabajar”. Según los datos de la institución, los ámbitos jurídico y sanitario, dada su particularidad, registraron durante los meses de confinamiento una tasa de teletrabajo de entre el 80% y el 90%, frente a una media del 98% del resto de sectores.

Para el vicepresidente de Unión Profesional el teletrabajo ha llegado para quedarse y debe servir para “mejorar las condiciones de vida y la conciliación familiar, pero aumentando además la productividad”. En este sentido, destaca que “la Ley de Colegios Profesionales ha sido recientemente modificada a fin de habilitar reuniones telemáticas de los órganos de gobierno de las corporaciones colegiales”.

El parón empresarial y administrativo que experimentó España la primavera pasada hizo que la labor de los gestores administrativos se viera incrementada. A pesar de que la crisis ha tenido un impacto en todas las áreas de actividad de estos profesionales, los cambios introducidos, sobre todo en materia laboral y fiscal, han hecho que cierto tipo de trámites cobren especial protagonismo, como la aparición de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) o ciertos aplazamientos en el pago de impuestos, explica el presidente del Ilustre Colegio Oficial de Gestores Administrativos de Madrid, Fernando-Jesús Santiago Ollero, que además es miembro de Unión Profesional.

Por suerte, el sector contaba con un buen punto de partida. Los profesionales ya tenían a su disposición un “sinfín de plataformas telemáticas, tanto nacionales como autonómicas”, que les han permitido continuar con su trabajo sin necesidad de contacto físico y “poder ofrecer el mismo servicio y con las mismas garantías” anteriores a la pandemia.

Con todo, han evolucionado a través de la creación de nuevos convenios y de la adaptación de los lugares y las formas de trabajo. Ahora, añade Santiago Ollero, han llevado a cabo “la firma de nuevas colaboraciones, la creación de herramientas y el desarrollo de las ya existentes, como Mobilegest o el EMANDATO, estando a disposición de la Administración” desde el inicio de la pandemia.

Además, han “creado una plataforma online para poder seguir ofreciendo a los colegiados cursos formativos en áreas especializadas acerca de los cambios producidos por la crisis sanitaria”, explica el presidente de la institución.

 



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