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Farmaindustria participa en Biospain 2023
Redacción, 03-10-2023.-Cuando un nuevo medicamento llega por primera vez a los pacientes supone el culmen de una larga carrera. Diez o doce años de investigación, una media de 2.400 millones de euros invertidos y decenas de miles de proyectos que han quedado en el camino. Porque sólo una de cada 10.000 moléculas que se investigan llega a convertirse en un fármaco.
Este camino de obstáculos afronta un momento clave en el llamado valle de la muerte. Ese punto en el que las investigaciones científicas deben pasar a la investigación farmacéutica industrial, con los recursos y la infraestructura que eso exige en los ensayos clínicos. Éste es uno de los principales desafíos que afronta la I+D farmacéutica en nuestro país y el tema central del debate que ha moderado la directora de Investigación Clínica y Traslacional de Farmaindustria, Amelia Martín Uranga, en Biospain 2023.
El mayor encuentro de empresas biotecnológicas de España y uno de los más importantes de Europa, celebrado esta semana en Barcelona, ha dedicado una mesa a la investigación traslacional, en la que han participado representantes de centros de investigación, fondos de capital y la industria farmacéutica.
“La colaboración público-privada ha sido clave en el liderazgo alcanzado por nuestro país en ensayos clínicos y ha marcado una gran diferencia con otros países de nuestro entorno. Creemos en la necesidad de tomar medidas e implantar políticas que impulsen eficazmente la traslación de la ciencia hacia la investigación farmacéutica industrial”, explica Martín Uranga.
Farmaindustria lleva desde 2011 impulsando el programa Farma-Biotech, un punto de encuentro entre los investigadores preclínicos y las compañías farmacéuticas para el impulso de proyectos con expectativas de convertirse en nuevos fármacos.
“El gran reto es ser capaces de detectar el conocimiento allá donde esté y asumir el coste elevado de desarrollar esa potencialidad, que tiene un alto riesgo de fracaso. En este punto es necesario unir a las pequeñas empresas biotecnológicas o los investigadores académicos con las compañías farmacéuticas, que atesoran la experiencia, el liderazgo y la capacidad organizativa e inversora para hacer realidad los proyectos”, apunta Martín Uranga.


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