El tratamiento de las adicciones y la enfermedad renal centran el primer Consejo de Pacientes de 2022 de Torrejón

Redacción.-  Con el comienzo de 2022, el Consejo de Pacientes del Hospital Universitario de Torrejón volvió a reunirse ayer para abordar las necesidades de pacientes, familiares y asociaciones de cara al nuevo año. Catorce representantes de asociaciones y grupos de pacientes participaron en la primera sesión de este Consejo en 2022 que, como ya sucediera en 2021, se celebró de manera virtual para adecuarse a las normas actuales de restricción de acceso al hospital por la situación epidemiológica.

Tal y como recoge Ribera Salud, la convocatoria ha contado con la participación de la Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades Renales (ALCER), que presentó su actividad en el ámbito de la comunicación con las familias de los pacientes. Iluminada Martín, presidenta de ALCER, explicó cómo esta asociación lleva más de 45 años apoyando a los enfermos renales en Madrid.

Debemos ayudarles a desdramatizar el hecho de depender de una máquina para vivir”, apuntó Iluminada, “Tenemos el objetivo de que contribuir a que los pacientes y sus familias hagan una vida lo más normal posible y puedan, incluso, irse de vacaciones”, contó.

En otro punto del orden del día, Rosa Blázquez, psicopedagoga del Grupo de Terapia Antiadicciones Rehabilitadora (GRUTEAR), tuvo la oportunidad de presentar este grupo, puesto que ha sido la primera vez que han participado en el Consejo de Pacientes. Rosa explicó cómo esta asociación lleva más de 28 años ayudando a las personas con adicciones de diferentes tipos.

Una de las características más importantes del trabajo de este grupo es la metodología terapéutica basada en un proceso de cuatro fases en las que se implica tanto al enfermo como a sus familiares, a los que también se ofrece apoyo de salud mental.

Además, Rosa incidió en un punto muy relevante de la actividad de GRUTEAR:

Lamentablemente vemos una diferencia muy clara en los enfermos según sean hombres o mujeres, puesto que la mujer adicta soportamos un estigma añadido que los hombres no tienen”, afirmó. “A los hombres les ayudamos a aprender y aceptar que tienen una adicción, y luego les enseñamos a vivir. Sin embargo, a las mujeres les enseñamos a vivir primero porque sus adicciones son, en la mayoría de los casos, la respuesta a problemas de salud mental y autoestima previos”, añadió Rosa.



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