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El CSIC lidera dos proyectos europeos para optimizar el tratamiento de tumores y producir hidrógeno verde
Redacción, 02-02-2026.- El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) lidera dos proyectos ERC Proof of Concept. El primero, liderado por Gerard Tobías Rossell, investigador del CSIC en el Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB), perfeccionará una terapia contra el glioblastoma basada en protonterapia y una estructura de nanopartículas oro en proceso de patente. El segundo, con el investigador del CSIC en el Centro de Astrobiología (CAB-CSIC-INTA) Alberto González Fairén a la cabeza, pretende demostrar la capacidad de un tipo de bacteria del subsuelo profundo para funcionar como una “fábrica viva” de hidrógeno limpio.
Tal y como recoge el CSIC, ERC Proof of Concept es un programa del Consejo Europeo de Investigación (ERC, por sus siglas en inglés) para investigadores o investigadoras que ya cuentan con una financiación ERC principal y que buscan demostrar la viabilidad y potencial de innovación de un resultado surgido de un estudio previo que quieren llevar del laboratorio al mercado.
Una estructura de oro contra el glioblastoma
El glioblastoma es uno de los tumores cerebrales más comunes y el más agresivo. A esto, se le añade el hecho de que su tratamiento es muy complicado, debido a su localización crítica cercana a áreas vitales y su naturaleza infiltrativa (invasiva y con capacidad metastásica). Mejorar el tratamiento de este cáncer sería un gran paso para aumentar la tasa de supervivencia y la calidad de vida de los pacientes.
Para ello, el equipo de Gerard Tobías Rossell, investigador del CSIC en el Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB), ha desarrollado un tratamiento que combina la protonterapia y las nanopartículas de oro en una estructura que se dirige específicamente a las células tumorales.
“Nuestro objetivo es conseguir una internalización selectiva de las nanopartículas en células tumorales con respecto a tejido sano para después demostrar que son capaces de amplificar el efecto de la terapia de protones, lo cual, permitiría reducir la dosis administrada a los pacientes y disminuir, así, el riesgo de necrosis por irradiación de tejido sano”, señala Tobías.
Las nanopartículas desarrolladas son altamente versátiles y podrían ser modificadas para su uso no solo para glioblastoma sino también para otros tipos tumorales difíciles de tratar, como cáncer de cabeza y cuello, colorectal, cervical. Esto supone un resultado prometedor para un sistema sanitario público español que contará próximamente con 13 aceleradores clínicos, lo que posicionará a España como un país pionero en el empleo de las nanopartículas en protonterapia en Europa.



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