El consumo de drogas no evita la odontofobia

Redacción.- Más de la mitad de los dentistas estadounidenses han afirmado que muchos de sus pacientes llegan a la clínica bajo los efectos de las drogas. Así lo ha comunicado la Asociación Dental Americana (ADA) tras realizar una encuesta entre los odontólogos que trabajan en ese país.

Desde el Consejo General de Dentistas se advierte de los riesgos que tiene para la salud bucodental el consumo de cualquier tipo de droga. Por ejemplo, se ha demostrado que el cannabis provoca xerostomía (sequedad bucal), lo cual se asocia a un mayor riesgo de caries.

La cocaína fue el primer anestésico local que se utilizó, pero su carácter adictivo hizo que se rechazara su uso. Se trata de una droga muy peligrosa que puede tener diferentes efectos en la boca, dependiendo de cómo se consuma. Esnifada, puede disolver el tabique nasal y, en los casos más graves, daña el tejido entre la nariz y el paladar generando un orificio que dificulta hablar o comer. Al ser una droga muy ácida, como la metanfetamina, cuando se fuma o se aplica directamente en las encías, provoca caries, enfermedad periodontal y lesiones en la mucosa. El consumo de éxtasis (metanfetaminas) puede ir asociado a un aumento de riesgo de bruxismo, dolor muscular mandibular (apretamiento) y xerostomía.

Tal y como recoge el Consejo de Dentistas, en cuanto a la heroína, también incrementa el riesgo de bruxismo y de xerostomía. Además, conlleva un aumento de probabilidades de contraer infecciones virales, hongos y decoloración de la lengua. Asimismo, los consumidores de heroína sienten muchas ganas de ingerir dulces, lo que provoca caries.

¿Cómo debe actuar un dentista ante un paciente que ha consumido drogas?

El presidente del Consejo General de Dentistas, el Dr. Óscar Castro Reino, señala que ante cualquier intoxicación por drogas (incluido el alcohol), lo indicado es posponer el tratamiento dental al menos 24 horas, por varias razones. Algunas son de índole comportamental: el paciente va a presentar mayor ansiedad, hiperactividad, posibles alucinaciones o paranoia, que van a interferir con su necesaria colaboración, pudiendo incluso suponer un riesgo para su integridad, por ejemplo, realizando un movimiento brusco que pueda provocar una herida en boca. En este sentido, es un gran error pensar que el uso de la marihuana y otras drogas pueda resolver o aminorar la odontofobia (el miedo al dentista).

Otras razones que justifican el no tratamiento dental en esas condiciones son los riesgos derivados de posibles interacciones, especialmente con los anestésicos locales, muy especialmente si llevan epinefrina, que puede acentuar la taquicardia en estos pacientes”, apunta el Dr. Castro.

 



Publicidad

¿SABÍAS QUE…?

Protagonistas

Publicidad