Dra. Hincapié: «El síntoma más común de la oclusión de la vía lagrimal es tener el ojo lloroso»

Redacción.- La doctora Sonia Janneth Hincapié, oftalmóloga especialista en cirugía plástica de párpados y vías lagrimales de Quirónsalud San José (Madrid), explica las técnicas empleadas frente a una de las enfermedades más frecuentes que afectan al ojo.

A continuación se recoge parte de la entrevista realizada por La Razón:

Pregunta- ¿Cuáles son las enfermedades más frecuentes que afectan al ojo?

Respuesta- Aquellas relacionadas con los problemas refractivos como la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo y la presbicia, seguidas de los trastornos relacionados con el ojo seco, el lagrimeo y las cataratas, entre otras.

P- ¿A qué se debe el lagrimeo? ¿Por qué se origina esta patología tan frecuente?

R-El lagrimeo tiene múltiples causas, entre ellas el ojo seco, una mala posición de los párpados o de las pestañas, las pestañas supernumerarias, los cuadros alérgicos e inflamatorios oculares y la obstrucción de la vía lagrimal.

P- ¿A partir de qué edad suele producirse la obstrucción de la vía lagrimal?

R-Existen dos tipos de obstrucción de la vía lagrimal según los grupos de edad: la obstrucción congénita, que se presenta en niños de entre cero y un año de edad, y la obstrucción de la vía lagrimal del adulto, que aparece por la oclusión del conducto que drena la lágrima desde los ojos hacia la nariz y que suele ocurrir en mayores de 50 años, principalmente en mujeres.

«El síntoma más común de la oclusión de la vía lagrimal es tener permanentemente el ojo lloroso»

P- Además del lagrimeo u ojo lloroso como lo denominan algunos pacientes, ¿qué otros síntomas se tienen cuando el lagrimal está obstruido?

R-El síntoma más común de la oclusión de la vía lagrimal es tener permanentemente el ojo lloroso. Cuando hay demasiada lágrima acumulada en el ojo, esta rebosa y cae por la mejilla ocasionando el tan frecuente y molesto lagrimeo, suele ocurrir tanto en el interior de la vivienda como en exteriores y aumenta cuando hay viento o hace frío. Existen otros síntomas asociados como dificultad para leer, presencia de legañas en la mañana al despertarse y conjuntivitis frecuentes. En ocasiones, cuando la obstrucción persiste, la lágrima se acumula en el saco lagrimal y se infecta ocasionando dolor e hinchazón en la parte interna del ojo, lo que conocemos como dacriocistitis aguda, en cuyo caso requiere tratamiento antibiótico.

P- ¿Qué porcentaje de éxito tiene esta técnica quirúrgica?

R-Entre un 90 y un 95%. Es un porcentaje muy parecido a la dacriocistorrinostomía externa, con la ventaja de ausencia de cicatriz, menos molestias tras la intervención quirúrgica y una recuperación más rápida si se realiza por profesionales expertos en este tipo de cirugía.

«En general entraña pocos riesgos reales si se realiza por personal entrenado en esta técnica quirúrgica»

P- ¿Cuáles son los riesgos o posibles complicaciones de la intervención?

R- En general entraña pocos riesgos reales si se realiza por personal entrenado en esta técnica quirúrgica. Los más comunes están relacionados con el tipo de anestesia empleada. Raramente puede ocurrir un leve sangrado por la nariz que mejora con medidas locales.

P- ¿En qué porcentaje de casos es realmente necesario realizar una cirugía del ojo lloroso?

R-Siempre que se compruebe que la causa del lagrimeo en cuestión es la obstrucción del conducto lagrimo-nasal el tratamiento será quirúrgico mediante la dacriocistorrinostomía. Hablando de otra causa del lagrimeo, el ojo seco es también un motivo de consulta frecuente en Oftalmología.



¿SABÍAS QUE…?

Actividades Sanitarias