Dr. Medina: «Los TECI tienen un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes»

Redacción.- El doctor Manuel Medina, director de la Unidad de Neurogastroenterología de Quirónsalud Infanta Luisa de Sevilla, aborda en una entrevista con La Razón la importancia de la psicoterapia para los pacientes con trastornos del eje cerebro-intestino.

A continuación se recoge parte de la entrevista:

Pregunta- ¿Qué son los trastornos del eje cerebro-intestino (TECI)?

Respuesta- Son un conjunto de alteraciones digestivas que se diagnostican mediante criterios clínicos recogidos en el consenso de Roma IV, por lo que no hay pruebas diagnósticas para confirmarlos, sino que van dirigidas a descartar enfermedades que cursan de forma similar. Los más frecuentes serían el síndrome de intestino irritable y la distensión abdominal funcional. Dentro de estos TECI, un porcentaje no despreciable obedece a alteraciones inespecíficas, es decir, trastornos que comparten criterios de varias entidades, por lo que su manejo se dificulta más.

«Aparte de síntomas digestivos, presentan otros sistémicos como cansancio, niebla mental, polimialgias, cefaleas, falta de concentración»

P- ¿En qué se traducen a nivel físico y emocional?

R- Los TECI tienen un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes, con una disminución de rendimiento laboral y académico, con alta tasa de absentismo. Estos afectados, aparte de síntomas digestivos, presentan otros sistémicos como cansancio, niebla mental, polimialgias, cefaleas, falta de concentración, entre otros; por lo que repercute negativamente en su autoestima, lo que acarrea una gran afectación emocional.

«Hay que trabajar para realizar un diagnóstico en positivo en función de los síntomas»

P- ¿Es una patología infradiagnosticada?

R- Absolutamente. Como decíamos, hay que trabajar para realizar un diagnóstico en positivo en función de los síntomas. No hay pruebas complementarias que nos confirme un diagnóstico, estas sólo van dirigidas a descartar otras enfermedades, tales como sobrecrecimiento bacteriano, enfermedad celíaca, colitis microscópicas, enfermedad diverticular del colon, gastritis por H. pylori.; pero hay que dejarle muy claro al paciente en la primera consulta que estamos sospechando un trastorno de este tipo, ya que disminuiremos mucho su angustia y ansiedad a la hora de afrontar las distintas pruebas diagnósticas.

«Si tenemos herramientas para una gestión de emociones correctas, unos buenos hábitos saludables y un especialista motivado, lograremos mejorar la calidad de vida de los pacientes»

P- ¿Qué papel juega la microbiota en estos trastornos?

R- Es la piedra angular de todo. Ya lo decía Hipócrates de Cos hace 4.200 años: «todas las enfermedades comienzan en el intestino». La microbiota es un conjunto de microorganismos que habitan en nuestro organismo, siendo más frecuente en el intestino. En un adulto de 75 kg supone unos dos kg, pero aparte implica una gran carga genética, es decir, nuestros genes en un 90% son de origen microbiológico. No es difícil deducir que un cuatrillón de microrganismos conviviendo en nuestro intestino deben de estar en equilibrio entre especies beneficiosas y otras potencialmente patógenas, si bien ese equilibrio es muy fácil de romper por razones como la gestión de emociones, como primera causa, y los hábitos dietéticos y fármacos, en segundo y tercer lugar.

«Se estima que el 70% de las personas con estos trastornos mejora su calidad de vida si trabaja la gestión de emociones»

P- ¿Qué innovaciones existen en el abordaje de los TECI?

R- La gran novedad la tenemos delante de nosotros pero existe un gran estigma en la sociedad con respecto a la psicoterapia. Se estima que el 70% de las personas con estos trastornos mejora su calidad de vida si trabaja la gestión de emociones, pero el porcentaje de pacientes que acude a un gabinete de salud mental por este tipo de problemas, a recomendación del neurogastroenterólogo, es muy bajo. Nos desviamos en multitud de pruebas de intolerancias o, actualmente, el auge de los test de microbiotas que, aparte de caros, no nos aporta maniobrabilidad a la hora de un enfoque terapéutico certero. Sin duda se prevén grandes avances en esta ciencia, pero aún ni siquiera hemos visto la punta del iceberg, por lo que no debemos buscar el mejor test de microbiota del mercado, sino abordar estas patologías de forma multidisciplinar. Si tenemos herramientas para una gestión de emociones correctas, unos buenos hábitos saludables y un especialista motivado y proactivo, lograremos mejorar la calidad de vida de los pacientes.



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