Dr. Iborra

iborra El Hospital Vithas Aguas Vivas está realizando con éxito cirugías de pared abdominal compleja. Se trata de un tipo de cirugías de pared abdominal que “sobrepasa los estándares de la cirugía convencional” tal y como explica el cirujano de pared abdominal del centro hospitalario, David Iborra.

Tal y como recoge Vithas, mientras que la cirugía convencional “puede ser realizada por cualquier cirujano general, este tipo de patología ha de ser abordada por cirujanos especializados con una amplia trayectoria en cirugía de pared” para garantizar unos resultados óptimos.

Este tipo de cirugía se realiza pacientes que han tenido hernias y eventraciones “multioperadas y/o multirecidivadas; de gran tamaño o gigantes; múltiples mallas; con pérdida de derecho a domicilio; en pacientes con patologías en las que se desaconseja la intervención; pacientes obesos o con deformidades y defectos estéticos”.

El doctor David Iborra explica que se trata de pacientes “que acuden a consultas especializadas para pedir opinión a varios especialistas y que no obtienen una solución a su problema”. Esto les obliga a “estar condenados a utilizar una faja abdominal o braguero de por vida” lo cual “limita su vida cotidiana” y provoca trastornos “no solamente físicos sino también psicológicos”.

La resolución de estos casos implica una valoración a cargo de un cirujano de pared abdominal y una optimización del paciente: “Abandono del hábito tabáquico, control del peso corporal o fisioterapia respiratoria”, entre otras. Además, se utilizan técnicas quirúrgicas de alta complejidad como la técnica de rives, rives stoppa, TAR o TAR modificado y se usan técnicas accesorias como la toxina botulínica o neumoperitoneo progresivo. Estas intervenciones permiten, además, la corrección de defectos estéticos mediante umbilicoplastias o abdominoplastias y requieren un seguimiento individualizado.

El doctor Iborra reconoce que se trata de una patología “mucho más frecuente de lo esperado” y que afecta “a una proporción importante de hernias y eventraciones, aproximadamente en torno a un 10% de los casos”. En este sentido, el cirujano resalta que esto provoca “mucha demanda en un servicio de cirugía general para la resolución de los problemas, y que precisan de una atención especializada”.

También reconoce que se trata de una patología “exigente” tanto para el paciente “que debe seguir unos criterios estrictos para acceder a una intervención” como para el cirujano “que debe conocer la solución quirúrgica al problema”.

“La no resolución del problema ocasiona múltiples visitas infructuosas a especialistas y, desde luego, un deterioro de la calidad de vida física y psíquica del paciente, así como el uso de fajas abdominales y bragueros de por vida”, lamenta el especialista. En cambio, cuando se accede a un tratamiento “efectivo y eficaz los resultados son espectacularmente buenos: mejor la calidad de vida, la autoestima del paciente y la reanudación de las actividades cotidianas”, concluye.



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