Dr. Álvaro-Gracia: “Los pacientes con enfermedades reumáticas autoinmunes sistémicas deberían tener prioridad para la vacunación”

Redacción.- La Sociedad Española de Reumatología (SER) insiste en que se recomienda vacunar frente al SARS-CoV-2 a todos los pacientes con enfermedades reumáticas, incluso aquellos que reciben terapias inmunosupresoras, según manifestó el presidente de la SER, el Dr. José Mª Álvaro-Gracia Álvaro, en el marco de la mesa ‘Reumatología en tiempos de COVID-19’ en el 2º Congreso Nacional Multidisciplinar de COVID19 de las Sociedades Científicas.

En este sentido, el experto y jefe del Servicio de Reumatología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón (Madrid), recordó que “todas las vacunas disponibles tienen niveles adecuados de eficacia y seguridad. Tal y como recoge la SER, la posibilidad de administrar preferentemente vacunas de una posible mayor eficacia en algunos perfiles de pacientes se tendrá que valorar frente al riesgo que supondría un mayor retraso en dicha vacunación, además de que la evidencia sobre estas posibles diferencias de seguridad no está clara”.

Desde el punto de vista de una posible menor eficacia de la vacuna de AstraZeneca en pacientes inmunodeprimidos, cabe resaltar que “en cualquier caso, sería preferible frente a la no vacunación. Por tanto, la opción de recibir la vacuna de AstraZeneca es adecuada”, según precisa el presidente de la SER, quien también resalta que “el riesgo de posibles efectos adversos es muy inferior al de desarrollar COVID grave, por lo que se recomienda la vacunación con AstaZeneca (salvo en algunas posibles situaciones muy específicas como historia de trombopenia por heparina)”.

Asimismo, el Dr. Álvaro-Gracia explicó que “las vacunas deben administrarse preferiblemente cuando la enfermedad se encuentre estable, aunque considerando que esto no siempre es posible, se recomienda vacunar en cualquier situación, salvo en pacientes con un brote grave de su enfermedad, en los que se debería retrasar la vacunación hasta el control del mismo”. Siempre que sea posible, se aconseja administrar la vacuna antes de iniciar un tratamiento inmunosupresor para evitar una posible interferencia con la eficacia de la vacuna. No obstante -puntualiza- esto no suele ser factible, por lo que la vacunación se debe recibir a pesar de tener este tipo de tratamientos.



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