Describen los mecanismos genéticos por los que la bacteria A. pittii es resistente a antibióticos

CIBERRedacción.- Acinetobacter pittii (A. pittii), una bacteria patógena que se propaga en ambientes hospitalarios y que suele causar infecciones sanguíneas asociadas al uso de catéteres, alberga diferentes genes relacionados con la resistencia a los antibióticos betalactámicos, el grupo más ampliamente usado de antimicrobianos, así como mutaciones puntuales que parecen estar también vinculadas con la resistencia a la colistina, un antibiótico de los considerados de “último recurso”. Así lo ha descrito un estudio liderado por un equipo del área de Enfermedades Infecciosas del CIBER (CIBERINFEC) y otras instituciones nacionales e internacionales, que publica la revista Antibiotics.

Tal y como recoge CIBER, las bacterias resistentes a los antimicrobianos son un problema creciente en la salud pública, especialmente en el ambiente hospitalario, donde los microorganismos de infección encuentran su nicho. Entre estas bacterias, el género Acinetobacter alberga diferentes especies que escapan a múltiples fármacos. Es por ello que está incluido en el grupo patógeno ESKAPE, una serie de especies bacterianas contra las que la Organización Mundial de la Salud estima que hay una necesidad imperiosa de conseguir nuevos antibióticos eficaces, puesto que entre todas provocan el 80% de los fallecimientos causados por infecciones debidas patógenos resistentes a antibióticos.

Unas bacterias cada vez más extendidas y reservorio de resistencias

Dentro de esta familia de bacterias, A. baumannii (la más extendida de este grupo) y A. pittii han conseguido en relativamente pocos años pasar de ser meras contaminantes ambientales a verdaderas productoras de patologías graves, en muchos casos difíciles de tratar con antibiótico”, explica José Ramos Vivas, investigador del CIBERINFEC y de la Universidad Europea del Atlántico de Santander y uno de los autores principales de este trabajo. A pesar de la todavía baja –aunque creciente– prevalencia de A. pittii en los hospitales, existe cierta preocupación de que estas cepas con determinantes de resistencia puedan propagarse igual o más que especies más problemáticas como su pariente A. baumannii. Además, “estas bacterias son difíciles de erradicar de los entornos hospitalarios debido a su capacidad para sobrevivir en condiciones estresantes, actuando también como reservorio de genes de resistencia a los antimicrobianos en instalaciones clínicas que podrían diseminarse fácilmente a otros patógenos”, alerta el investigador.

Transferencia de la resistencia a los antimicrobianos

En esos genomas se detectan gran cantidad de elementos móviles que pueden portar determinantes de resistencia. Se trata, por ejemplo, de islas genómicas (uno de los principales mecanismos genéticos de transferencia intercelular, por los cuales las bacterias causantes de infecciones intrahospitalarias adquieren perfiles de multirresistencia) y de transposones (secuencias de ADN que puede moverse de manera autosuficiente a diferentes partes del genoma de una célula y causar mutaciones en el ADN del genoma). “Tanto la nueva adquisición como la diseminación de genes de resistencia a los antimicrobianos se deben principalmente al papel de estos elementos genéticos móviles, que pueden mover algunas secuencias en la misma bacteria (ADN intracelular) o a una nueva célula a través de la transferencia horizontal de genes (ADN intercelular)”, señala María Lázaro, investigadora en el Instituto de Agrobiotecnología del CSIC en Navarra y también autora del estudio.



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