Antonio Mingorance: «Llevamos medicamentos cada día a pueblos de apenas 100 habitantes»

Redacción, 31-05-2026.- Cuando las ideas surgen para ayudar y mejorar la vida los ciudadanos, suelen dar buenos resultados. Esto fue lo que le ocurrió a Bidafarma, una cooperativa de distribución mayorista de medicamentos de amplia gama que, hace 10 años, decidió hacerse un hueco en España mediante la fusión de 12 cooperativas, con el objetivo de cubrir las necesidades de los pacientes en todo el país.

Antonio Mingorance Gutiérrez, recién reelegido presidente de Bidafarma y uno de los principales impulsores de la cooperativa, ha asegurado en una entrevista a El Debate que la farmacia es mucho más que un punto de dispensación de medicamentos.

A continuación se recoge parte de la entrevista:

Pregunta–Este nuevo mandato coincide con el 10.º aniversario de Bidafarma y con su reelección como presidente. ¿Qué balance personal y empresarial hace de estos años?

Respuesta–El primer balance es que, después de estos años, ya se puede hablar con perspectiva. Lo que empezó como una iniciativa de unos pocos, y que inicialmente generó ciertas dudas o recelos, con el tiempo ha demostrado que tenía sentido. Hoy podemos decir que el proyecto se ha consolidado.

Bidafarma está plenamente asentada en el mercado nacional y en el ámbito de la farmacia y la salud, que es nuestro sector. Ahora lo importante es seguir avanzando con un rumbo claro, una estrategia definida y objetivos concretos hacia donde queremos llegar.

P–Empezasteis desde cero y hoy superáis las 10.800 farmacias atendidas, con más del 23 % de la cuota nacional de distribución. En un contexto de concentración empresarial, ¿cómo se mantiene el espíritu cooperativo y la cercanía?

R–Hay que recordar que somos el resultado de la fusión de varias cooperativas pequeñas, muy ligadas a sus territorios. Logramos algo complejo: unir muchas entidades en un mismo proyecto común.

Eso implicó renuncias importantes. Muchas personas dejaron atrás cargos directivos y posiciones relevantes porque entendieron que el bien colectivo estaba por encima del individual. Esa generosidad fue clave.

Al principio hubo dificultades técnicas, organizativas y tecnológicas. Después llegó la pandemia, que supuso una prueba enorme para todos. Pero también nos permitió demostrar algo esencial: que estábamos donde debíamos estar, al lado de la sociedad.

Durante la pandemia colaboramos con las administraciones sanitarias en todo lo necesario, sin coste alguno, como una contribución a la sociedad. Eso reforzó nuestra identidad y nuestro reconocimiento social.

«Podríamos concentrarnos en grandes ciudades, donde la distribución es más fácil y eficiente. Pero no lo hacemos. Mantenemos el compromiso de llegar también a zonas rurales»

P–¿Qué papel cree que tiene la farmacia en la sociedad? Hay quien la considera un comercio minorista.

R–Yo no comparto en absoluto esa visión. La farmacia no es un comercio minorista. Es un espacio sanitario esencial.

Los farmacéuticos no solo dispensan medicamentos, también aconsejan, acompañan y escuchan a los pacientes. Muchas personas van a la farmacia no solo por un medicamento, sino porque necesitan orientación o simplemente hablar con alguien.

Me molesta profundamente que todavía se reduzca la farmacia a una visión comercial. Quien lo piense debería recorrer pueblos y ciudades y ver la realidad: la farmacia es un servicio sanitario de primer nivel.

Además, hay un matiz fundamental: no hablamos de clientes, hablamos de pacientes. Esa diferencia lo cambia todo.



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