Bloquear una proteína que permite consolidar la memoria reduce los síntomas del trastorno de estrés postraumático en ratones

Redacción, 22-10-2026.- Un equipo internacional liderado por el Centro de Neurociencias Cajal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CNC-CSIC) ha identificado un mecanismo molecular que permite interferir en la consolidación de recuerdos traumáticos a largo plazo. El estudio, realizado en ratones, muestra que una pequeña proteína artificial denominada QBP1 impide que la proteína cerebral CPEB3, que actúa como un interruptor molecular, se active para estabilizar los recuerdos.

Tal y como recoge el CSIC, en un modelo experimental de trastorno de estrés postraumático, los animales en los que se inhibió este mecanismo mostraron una menor persistencia de algunas respuestas de miedo asociadas a una experiencia aversiva.

El estudio, que se publica en la revista Advanced Science, identifica una nueva estrategia para actuar sobre el origen biológico de este trastorno y abre una vía de investigación para desarrollar futuros tratamientos preventivos y posiblemente terapéuticos.

El trastorno de estrés postraumático puede desarrollarse después de vivir o presenciar una experiencia traumática. Se caracteriza, entre otros síntomas, por la aparición intrusiva del recuerdo de lo sucedido, que puede ir acompañada de miedo intenso incluso cuando el peligro ya ha desaparecido. Actualmente no existen tratamientos farmacológicos específicos que aborden el origen directo del estrés postraumático, salvo las terapias que tratan de aliviar sus síntomas.



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