Los oligosacáridos de la leche materna limitan la aparición de genes de resistencia a antibióticos en bebés

Redacción, 04-09-2026.- La composición de la leche materna influye en cómo se configura la comunidad de microorganismos intestinales durante los primeros meses de vida y en la presencia de genes de resistencia a antibióticos en estas bacterias.

Así lo revela un estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El trabajo, publicado en Cell Reports Medicine, que identifica por primera vez el papel de los oligosacáridos de la leche humana (HMO, por sus siglas en inglés) como moduladores del desarrollo temprano del resistoma (genes de resistencia antimicrobiana) intestinal infantil, favoreciendo comunidades bacterianas asociadas a una menor presencia de genes de resistencia antimicrobiana.

El trabajo, coordinado por personal investigador del laboratorio MAINBIOTICS del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA) del CSIC, demuestra que la lactancia materna exclusiva se relaciona con una menor abundancia y diversidad de genes de resistencia antimicrobiana en el intestino de los bebés.

Tal y como recoge el CSIC, identifica que las diferencias en la composición de la leche humana entre madres, determinadas en parte por factores genéticos, pueden favorecer la presencia de comunidades bacterianas intestinales más equilibradas y condicionar la aparición de genes de resistencia durante los primeros meses de vida. En este proceso desempeñan un papel relevante los HMO, el tercer componente más abundante de la leche materna y cuyas concentraciones fluctúan a lo largo de la lactancia y varían entre individuos.

“La promoción de la lactancia materna parece ser una estrategia efectiva para reducir los genes de resistencia a antimicrobianos presentes en las comunidades bacterianas intestinales durante una etapa crítica en la formación de la microbiota”, señala M. Carmen Collado, investigadora del CSIC en el IATA. “Nuestros resultados muestran que la leche humana no solo aporta nutrientes, sino también compuestos bioactivos capaces de influir en la salud futura del bebé”, apunta.



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