El bloqueo de una proteína permite atacar las células tumorales y activar el sistema inmunitario frente al cáncer de páncreas

Redacción, 22-06-2026.- Un estudio internacional liderado por el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB-CSIC), centro del CSIC asociado al Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS), y el Hospital del Mar Research Institute (HMRIB) revela en modelos animales que inhibir la proteína PARP2 permite abordar el cáncer de páncreas por dos vías: desde dentro, provocando la muerte de las células cancerosas al impedir que reparen los errores de ADN que acumulan al dividirse, y desde fuera, facilitando que el sistema inmunitario acceda al tumor y lo ataque.

Los resultados, publicados en Science Advancesidentifican esta proteína como una potencial diana terapéutica no solo para el cáncer de páncreas, sino que también podría aplicarse a otros tumores fríos, aquellos con escasa presencia del sistema inmunitario.

El principio en el cual se basa el estudio es aprovechar uno de los puntos débiles de las células tumorales, el llamado estrés replicativo, es decir, la presión que sufren cuando se dividen muy rápidamente. Estas células se multiplican a gran velocidad, y, al hacerlo, pueden generar errores en su ADN que son capaces de desencadenar su muerte, un proceso llamado apoptosis. Aquí es donde PARP2 juega un papel clave, ya que es una proteína esencial para mantener el ADN en buen estado. Los investigadores han demostrado, mediante dos modelos de ratón, que inhibir específicamente esta proteína provoca que este sistema de protección falle y las células tumorales acaben muriendo.

Tal y como recoge CSIC, a la vez, han comprobado como esta inhibición facilita que las células del sistema inmunitario tengan acceso al tumor y lo puedan atacar. A pesar de que todavía no se conoce el mecanismo exacto que lo permite, los investigadores han demostrado que la ausencia de PARP2 incrementa la actividad y efectividad de las células inmunitarias a la hora de eliminar las células del tumor.

Como explica Pilar Navarro, coordinadora del Grupo de Investigación en Nuevas Dianas Moleculares del Cáncer del HMRIB y del IIBB-CSIC-IDIBAPS, “de esta manera, estaríamos atacando el tumor por dos vías: desde dentro, facilitando la apoptosis o muerte celular, y desde fuera, favoreciendo el trabajo de las células inmunitarias”.



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