Un entorno estimulante durante la infancia activa procesos moleculares que mejoran la memoria y el aprendizaje

Redacción, 09-12-2025.- Un equipo del Instituto de Neurociencias (IN), centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, ha descubierto un mecanismo molecular que contribuye a explicar por qué crecer en un entorno estimulante mejora la memoria, mientras que la falta de estímulos puede deteriorarla.

Tal y como recoge el CSIC, el estudio, realizado en ratones y publicado en Nature Communications, demuestra que el entorno durante la infancia y adolescencia deja una huella estable en el cerebro al activar o desactivar el factor de transcripción AP-1, un interruptor que regula la expresión de genes implicados en la plasticidad neuronal y el aprendizaje. Este hallazgo identifica un mediador molecular capaz de traducir experiencias vitales en cambios persistentes en la función cognitiva.

Para llevar a cabo este estudio, el equipo del laboratorio Mecanismos transcripcionales y epigenéticos de la plasticidad neuronal del IN, liderado por el investigador del CSIC Ángel Barco, mantuvo ratones jóvenes en tres condiciones distintas: un entorno enriquecido con juguetes, ruedas para ejercicio y convivencia social; un entorno estándar; y un entorno empobrecido caracterizado por el aislamiento y la ausencia de estímulos.

Tras varias semanas en estos ambientes, los animales que habían madurado en un entorno enriquecido mostraron un rendimiento superior en tareas de aprendizaje y memoria, mientras que los criados en entornos empobrecidos obtuvieron peores resultados en las pruebas cognitivas.

Al analizar el cerebro mediante técnicas avanzadas de genómica y epigenética, los investigadores observaron que las experiencias tempranas modulan de manera sostenida la actividad del factor de transcripción AP-1: su activación potencia redes de genes que fortalecen las conexiones entre neuronas, mientras que su reducción atenúa esos mismos procesos. Para validar de forma funcional este hallazgo, el equipo bloqueó experimentalmente el gen Fos, una de las subunidades esenciales del complejo AP-1. En estas condiciones, los ratones no se beneficiaron del entorno enriquecido y se atenuó la mejora cognitiva, lo que demuestra que AP-1 no solo acompaña los cambios inducidos por la estimulación ambiental, sino que es necesario para que se produzcan.



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