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La industria farmacéutica con la transparencia
Redacción.- La pandemia de coronavirus ha hecho más patente que nunca el compromiso de la industria farmacéutica con la sociedad, reflejado en su liderazgo global en materia de investigación y desarrollo de medicamentos y vacunas, que, como se ha constatado, ha sido crítico no sólo desde el punto de vista sanitario, sino también económico y social.
Tal y como recoge Farmaindustria, este compromiso con la sociedad se materializa también en la decidida apuesta que este sector inició hace dos décadas en el ámbito de las buenas prácticas y la transparencia. Consciente de que su tarea se desarrolla en un ámbito tan delicado y sensible socialmente como es el del medicamento, las acciones relacionadas con las buenas prácticas dentro de la industria farmacéutica han ido siempre un paso más allá de lo que recomienda el ordenamiento legal en nuestro país.
Esta dinámica de buenas prácticas ha dado como resultado un sector cada vez más volcado en la colaboración con los pacientes, para conocer sus necesidades y tratar de responder a ellas, y con la formación continuada de los profesionales sanitarios, y a la vez en continuo diálogo con la Administración en busca de soluciones para mejorar el cuidado de la salud y conciliar el acceso de los pacientes a la innovación y la sostenibilidad financiera del sistema sanitario. Y todo ello en un marco deontológico claro y apoyado en la transparencia.
El paso clave en este compromiso fue la creación en el año 2001 por parte de Farmaindustria del Sistema de Autorregulación de la Industria Farmacéutica.
El sector apostó por la autorregulación porque este sistema promueve la mejora continua de normas de comportamiento de forma mucho más ágil, frente a los ritmos lógicos que implica la incorporación de adaptaciones o mejoras vía legislativa.
De esta manera, las compañías farmacéuticas quisieron anticiparse en esta cultura de las buenas prácticas y ofrecer de manera voluntaria una respuesta a las demandas de sus grupos de interés y la sociedad en general de establecer criterios y normas de conducta que garantizaran la confianza y credibilidad en este sector.


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