Dra. Paniagua: «Si no se corrige la glucemia, puede producir afectación de la retina»

Redacción.- La diabetes de tipo II es la forma patológica de la diabetes más común a nivel mundial, especialmente en los países desarrollados, al igual que el sobrepeso y la obesidad. También denominada no insulinodependiente, o diabetes del adulto, es una enfermedad que se desarrolla cuando el nivel de glucosa en sangre es demasiado elevado, puesto que la insulina no está capacitada para realizar su función, basada en proporcionar movilidad a la glucosa para llegar hasta las células.

Concretamente, los adipocitos, los hepatocitos y las células musculares no responden de manera correcta a dicha insulina (acción conocida como resistencia a la insulina), por la lipotoxicidad de la grasa visceral en personas con sobrepeso, tal y como recoge Quirónsalud.

Como explica la Dra. Amalia Paniagua Ruiz, especialista del Servicio de Endocrinología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, esta enfermedad vascular afecta al riegosanguíneo de vasos de pequeño y mediano tamaño a nivel de todo el cuerpo; “en consecuencia, cuando no se corrige la glucemia adecuadamente, puede producir principalmente afectación de la retina, el riñón, los nervios, el corazón, cerebro y órganos periféricos como piernas y brazos”.



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