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Ángela Ribeiro: “La robótica va a ser como nosotros como sociedad queramos que sea”
Redacción.- La investigadora Ángela Ribeiro del Centro de Automática y Robótica (CSIC-UPM) presentó en el Foro Transfiere celebrado en Málaga la patente del robot de ayuda a la vendimia del proyecto europeo Flexigrobots. Si los robots pueden ayudar a las personas dentro de las empresas, ¿por qué no lo pueden hacer también en el campo? Esta reflexión lleva guiando el trabajo de Ángela Ribeiro desde hace décadas. A continuación parte de la entrevista que recoge el CSIC:
Pregunta- ¿Cómo surgió la idea?
Respuesta- Se nos ocurrió hace tiempo, más de 10 años. Vimos una empresa francesa que usaba robots para gestionar el correo. Era una pequeña plataforma móvil que llevaba paquetes dentro de un recinto, y pensamos: “¿por qué no adaptar al campo una plataforma similar?”. Yo llevo desde los años 90 trabajando en automática y robótica para el campo, y con mi grupo estábamos detrás del concepto de la robótica colaborativa con el operario. Cuando le propusimos la idea a Terras Gauda, dentro del proyecto europeo Flexigrobots, se quedaron entusiasmados. La denominación de origen les obliga a la vendimia manual para mantener la calidad de la uva. Algunas de sus explotaciones tienen pendientes pronunciadas y el operario sufre muchas lesiones arrastrando las cajas.
P- ¿Qué diferencia o mejora tiene este robot respecto a aquel que os inspiró?
R- En el caso francés, la plataforma móvil se movía por un almacén, que es un espacio muy bien definido, y no colaboraban con los operarios. En el campo las plantas están en un sitio concreto, pero crecen y ello provoca que el entorno cambie. La inteligencia aplicada ahora se dirige a que los robots se puedan mover como lo haría un operario gracias a sensores que les ayuden a no colisionar. Es una tecnología muy flexible porque puedes cambiar el recorrido y meterlo en el mapa del robot.
P- ¿Cómo se mueve el robot que han diseñado?
R- Tiene dos comportamientos. Uno es seguir a un operario concreto. Lo hace hasta que nota que la caja que lleva encima está casi llena gracias a la báscula integrada en la plataforma. En ese momento, el propio aparato avisa al puesto de control para que mande un robot de sustitución y así poder transportar la caja con la uva al punto de recogida. Todo ello se lleva a cabo automáticamente, sin la intervención del operario que puede seguir trabajando. Una vez descargada la fruta, el robot estará listo para que le asignen un nuevo operario al que echar una mano. El robot siempre realiza el recorrido entre el punto de recogida y el operario de forma autónoma, porque la ruta está planificada, pero teniendo en cuenta que puede cruzarse un operario, aparecer un conejo o que haya una rama en medio. Necesita desplazarse empleando sus sensores. Finalmente, en el momento que detecte al operario asignado, el aparato abandonará el comportamiento de seguir una ruta y empezará el comportamiento de seguir operario.
P- Lo probaron en las bodegas Terras Gauda, ¿cómo fue la experiencia?
R- La experiencia fue muy buena. Terras Gauda nos dijo que les parecía muy bien probarlo y desarrollamos un primer prototipo que solo hacía la parte de seguimiento. Estuvo listo para poderlo usar en el momento de la vendimia, que es en septiembre. Eso fue en el 2021. Nosotros queríamos comprobar que era de utilidad y que el operario se sentía cómodo. Pidieron un voluntario entre los vendimiadores más veteranos. Creo que la gente estaba un poco extrañada. Se acabó por ofrecer una mujer. Al principio, se intentaba adaptar al robot, pero era el robot el que debía adaptarse a ella. Si no era así, no lo estábamos haciendo bien. Cuando terminó, dijo que estaba encantada. Iba más rápido y no necesitaba agacharse. En las zonas con más desnivel iba a ser muy cómodo trabajar, nos dijo. A nosotros nos gustó mucho porque queríamos ver cómo ella se desenvolvía y la respuesta del robot, que fue rápida ante los movimientos de la operaria.
P- ¿El paso siguiente será probar los robots que van al almacén?
R- La parte más sensible era la parte del seguimiento porque está muy cerca del ser humano. Es muy colaborativa. Así que era importante ver que el robot daba una respuesta rápida y que al operario realmente le resultaba útil. La parte de navegación -también en desarrollo- tiene complejidad, pero no es nueva del todo.
P- También se incluyen drones para esta tarea en el proyecto…
R- La parte aérea la lleva la Universidad de Wageningen, en Holanda. Las explotaciones son tan grandes que lo que hacen los operarios para tratar la Botrytis cinérea es un muestreo. No se la recorren entera. Pero imagina que tienes la posibilidad de contar con una vista de pájaro. Podrías vigilar el viñedo y cuando algo te llame la atención porque consideras que puede haber Botrytis cinérea, avisar a quien esté abajo. Los drones pueden hacer esa vigilancia y, cuando detecten las áreas sospechosas, avisar a los robots de tierra para que vaya a comprobar la zona y tratar los racimos cuando sea necesario.
P- ¿Esto es un ejemplo del futuro de la agricultura?
R- La agricultura es un campo muy amplio. Incluye siembra, poda, distintos tratamientos, cosecha, etc. Hay muchas tareas que, además, dependen del tipo de cultivo. Está claro que se tiende a meter maquinaria cada vez más sofisticada. Cada vez somos más gente para alimentar con menos espacio para el cultivo y cada vez más exigentes con la calidad. Ello implica procesos de agricultura más modernos. Hay muchos puntos donde aplicar robótica inteligente y sistemas autónomos.
P- Parece más bien que la robótica pasa a ser necesaria…
R- En algunos casos se ve muy claramente, por ejemplo, para aplicar herbicida en grandes extensiones de cultivo tipo cereales. Ahora se hace aplicando el mismo herbicida para todo el campo con la ayuda de un tractor. Pero si habitualmente solo el 30% de un campo comercial tiene mala hierba, estás aplicando un 70% más de herbicida que, si no llega a su objetivo, contamina los suelos y los acuíferos. Así, gastas mucho dinero y encimas contaminas. Si tengo la oportunidad de aplicar solo donde lo necesito, me evitaría esos problemas. Pero sin automatizarlo es imposible. Para acercarnos a los esquemas de producciones sostenibles, hace falta incluir maquinaria robotizada.


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