Infecciones Prenatales

Las enfermedades infecciosas constituyen una constante amenaza, presente incluso antes del nacimiento. Aunque precisar su real incidencia es imposible, se considera según Klein y colaboradores que el 1% de los neonatos excretan el virus citomegálico (CMV), aproximadamente un 15% están infectados por Chlamydia Trachomatis de los cuales el 30% desarrollan conjuntivitis y un 15% neumonía, el 1 – 8 por mil de los recién nacidos presentan una sepsis neonatal, aproximadamente el 25% de los hijos de madres infectadas por el VIH reciben el virus por vía materno-fetal o vertical, si no se aplican medidas de profilaxis, etc.

Tanto el feto como el neonato pueden infectarse a través de distintos mecanismos, ya sea intraútero (infección prenatal), intraparto (infección natal) o después del parto (infección postnatal).

Como refiere Moffet la infección en una mujer embarazada puede dar lugar en el feto, a seis posibles resultados: aborto, mortinato o muerte neonatal; bajo peso al nacimiento y/o prematuridad; malformaciones congénitas; infección connatal activa; lesiones fetales orgánicas no malformativas; infección asintómatica o subclínica.

Hay que señalar que las infecciones prenatales son relativamente raras y que aunque la madre sufra infecciones durante el embarazo sólo un pequeño porcentaje de fetos y neonatos presentan manifestaciones evidentes de fetopatía infecciosa. Sin embargo, hay que recordar que a veces estas lesiones pueden detectarse con el paso del tiempo en fase de secuelas lo que en ocasiones puede no relacionarse con una infección pre o intranatal.

La infección intrauterina ocurre como consecuencia de que el patógeno alcanza la circulación materna y atraviesa la barrera placentaria o más rara vez por una transfusión materno fetal que vehiculiza el microorganismo (virus, bacteria, parásito) hasta la circulación fetal.



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