Parálisis Facial Periférica (Parálisis de Bell)

La parálisis facial periférica o parálisis del VII par craneal es la consecuencia de una lesión nuclear (pontina) y/o infranuclear del mismo nervio.

 

Las parálisis faciales en el niño pueden deberse a múltiples causas aunque la más frecuente es la parálisis facial periférica idiopática (parálisis de Bell) que corresponde al 35 – 50 % de todos los casos y en menor proporción las debidas a traumatismos (8-25%), otitis media (10%) y anomalías congénitas (5 – 10%). Menos frecuentes son las parálisis faciales debidas a tumores, lesiones neurológicas, etc.

 

Dentro de las parálisis faciales, la parálisis periférica idiopática, descrita por Charles Bell en 1821, y conocida habitualmente con el nombre de parálisis de Bell es la forma más habitual.

 

La etiopatogenia de la parálisis de Bell es desconocida aunque se han propuesto distintas teorías (vascular, inmunológica, vírica, etc.) la mayor parte de los autores sospechan una etiología infecciosa. Se han implicado distintos virus tales como el virus del herpes simplex, virus de Epstein- Barr, virus de la parotiditis, etc. Se cree que el principal responsable sería el virus del herpes simples tipo 1.

 

Desde el punto de vista clínico, el síntoma fundamental de la parálisis de Bell es la debilidad de los músculos de la hemicara correspondiente. Habitualmente el paciente refiere un prodromo catarral inespecífico. El comienzo de la parálisis suele ser súbito, instaurándose en pocas horas y con frecuencia nocturna, apreciándola el paciente en el momento de levantarse.



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